Oye, humano! Cómo los gatos llaman tu atención

Crees que eres dueño de tu gato? No te engañes, tú le perteneces a él. Y como buenos amos que son, los gatos se las apañaran muy bien para que les hagas caso y hagas todo lo que quieran.

Cómo llaman tu atención?

Una de las maneras más comunes de llamar tu atención es maullar. Como ya hemos comentado en otros artículos, los maullidos son un tipo de sonido que los gatos usan casi exclusivamente para con nosotros (si os interesa el tema de los sonidos felinos, podéis visitar este otro artículo).
Además de los maullidos, hay otras muchas otras formas con las que vuestro gato puede intentar comunicarse con vosotros, por ejemplo, metiéndose entre vuestras piernas (también es posible que lo hagan para marcaros con su olor y demostrarle al mundo que sois propiedad suya, y solo suya) o estirándose cual chopped de pavo encima del teclado de vuestro ordenador (o de vuestros apuntes, o de la revista que estéis leyendo…). Puede que hasta os muerda suavemente o que hasta intente tirar las cosas que tengáis encima de la mesa! Pero eso sí, solo para llamar tu atención. 🙂

Qué quieren decirnos?

Muchas veces, dependiendo de la necesidad que tengan variará la manera como llamen tu atención. Por ejemplo, cada mañana, cuando nos levantamos, Sora nos pide el desayuno. Cómo lo hace? Viene y va restregándose entre nuestras piernas, maullando y hasta dándonos mordisquitos en las piernas, hasta que en nuestro sopor mañanero le servimos por fin el desayuno o nos caemos por las escaleras.
Otras veces, cuando sale al patio y es invierno, vuelve con cara de frío y los bigotes congelados. Entonces se levanta cuan larga es y araña la puerta, como si de una pizarra se tratara, con sus garras tan afiladitas. Sobra decir que no tardamos nada en abrirle para que entre, no vaya a ser que nos perfore los tímpanos.
Por último, otras veces cuando entramos y salimos de la habitación y ella está estirada delante, nos pone la patita en el pie, obligándonos a parar. Cuando intentamos preguntarle qué quiere, nos deja marchar. Aún no sabemos exactamente qué quiere decir, pero parece que se trata de una llamada de atención, de un “estoy aquí”.
Las menos veces, nos busca la mano para que le acariciemos la cabeza y para que le rasquemos detrás de las orejas (en esa parte tan sedosa, agradable y calentita). Claro que entonces no tarda en volver a mordemos porque ya ha tenido bastante y nos da la espalda, satisfecha, mientras nosotros sangramos y sonreímos y la queremos.