Inseparables se volvieron Misao y Fukumaru

Hoy os vamos a explicar una historia de como una mujer que vivía en el campo y un gato nacido de una gata callejera se volvieron inseparables. Teníamos ganas de probar algo nuevo y esta vez os explicaremos la historia de una forma más literaria. Esperamos que os guste! 🙂

Inseparables

Misao es vieja. Grandes surcos, como campos al atardecer, cruzan sus mejillas y sus ojos brillan en un perpetuo estado de paz. Cada día se levanta al amanecer y se acuesta cuando se pone el sol. Cada día trabaja en el huerto, y envejece, sosegada, rodeada de naturaleza .

Una tarde, Misao encontró a Fukumaru , recién nacido en el heno tibio del granero de su casa, i desde entonces son inseparables. Fukumaru es blanco, tiene un ojo de cada color i es sordo, como la abuela, a quien ya le falla el oído, y que ya no tendrá que envejecer sola. Se han encontrado el uno al otro y ya no se separarán más. Puede que sea por su manera tranquila de comunicarse, en susurros y miradas, por lo que Fukumaru se haya encariñado tanto de ella. Puede que sea por la naturaleza, por las verduras cultivadas con ahínco, por la vida sosegada y silenciosa de esta abuela de 88 años, que ya lleva más de diez conviviendo con Fukumaru.

La fortuna les ha sonreído a los dos, no en vano el nombre de Fukumaru signfica “fortuna” y “redondo”.

La historia de los inseparables Misao y Fukumaru fue recogida fotográficamente por su nieta Miyoko. A partir de las fotografías se realizó un libro que está a la venta aquí. Desde Gato Vago estamos planteándonos comprarlo, si lo hacemos ya os haremos un pequeño artículo hablándoos de él para que os hagáis un idea de cómo es el libro. 🙂